viernes, 27 de junio de 2008

¿Y si desapareciera el Acueducto de Segovia?

Portada de Santa Mª la Real de Sangüesa, Navarra, Spain. © Xavier Landa/gourmet-image

Si desapareciera el monumento más emblemático de una ciudad, ¿qué pasaría?. Desde hace unos días un anuncio televisivo nos plantea la pregunta...

La portada de Santa Mª de Sangüesa es un ejemplo de románico navarro espectacular.
El templo fue declarado monumento nacional en 1889. Sus apóstoles y su pantorcrator, además de las curiosas leyendas nórdicas que lo ilustran, dan la bienvenida a peregrinos jacobeos y turistas. Entre otras cosas, porque está a pie de la principal vía de acceso a la misma. Eso significa que el monumento soporta todo el tráfico rodado de entrada y salida y las emisiones a la atmósfera de una fábrica muy cercana.

Santa María no es el único monumento con problemas. La contaminación se ceba con muchos de ellos. Si los hemos visitado y fotografiado hace veinte años y volvemos hoy, ¡probablemente echemos en falta algunos detalles!.

La buena noticia es que, por lo menos, esta joya del románico, está en proceso de restauración, atendiendo a la insistente demanda popular.

Los expertos apuntan a que la principal solución es evitar la exposición de la piedra a su principal enemigo, la contaminación, la lluvia ácida, las palomas, etc.

¡Si quieres ver detalles de esta maravilla, pulsa AQUÍ!.

martes, 24 de junio de 2008

Seguimos cocinando

Llega el verano y con él, los viajes y las socorridas guías gastronómicas. La Taberna del Fotógrafo figura todavía en algunas guías. ¡Hay que actualizar!. Pero, lo curioso es que las antiguas han dado tan buenas experiencias que los turistas siguen tirando de ellas. Como tantos otros, Jesús Gonzalez Carral y su familia, nos llamaron para reservar mesa. Lo que habían leído en un antiguo número de la revista De viajes, les había seducido. Les invitamos a comer con los ojos en nuestro banco de imágenes y ellos, a cambio, nos mandaron la página en la que salíamos.

Muchas gracias. Nos gusta recordar los principios.

lunes, 16 de junio de 2008

Seguridad alimentaria: protección del consumidor

Ciclista extenuado © Xavier Landa/gourmet-image


Intoxicaciones alimentarias


Las intoxicaciones por una mala manipulación de los alimentos se dan sobre todo en la época veraniega

El verano, con sus altas temperaturas, es una época propicia para la aparición de intoxicaciones alimentarias. En su mayoría, las intoxicaciones alimentarias se producen por el mal estado de los alimentos consumidos o la mala higiene del local. La mayoría de los casos las intoxicaciones son leves y no pasan de unas pequeñas molestias. Sin embargo, en ocasiones es necesario acudir al médico para recibir tratamiento, e incluso requieren hospitalización.

Consumidores Irache explica que una intoxicación alimentaria casi siempre causará náuseas, vómitos y gastroenteritis. A estos síntomas, en ocasiones, pueden añadirse otros como diarrea, gases, fiebre o dolores de cabeza. Ante la aparición de síntomas, es preciso acudir a un centro médico con rapidez y prestar especial atención a los niños, ancianos y personas debilitadas, que sufrirán con más virulencia la intoxicación.
Consumidores Irache señala que es muy probable que el centro sanitario, en caso de considerarlo necesario, advierta a las autoridades competentes en materia sanitaria.
Por otro lado, Irache comunica que el consumidor tiene derecho a ser indemnizado por los daños y perjuicios ocasionados si la intoxicación se produce en situaciones como la ingesta de un alimento en un establecimiento. Para ello, aconseja conservar los informes médicos y el ticket de la comida o artículo adquirido. Ello es debido a que tendrá que probar que adquirió o consumió en el establecimiento denunciado, y los perjuicios ocasionados. Por último, recomienda contactar con el establecimiento. En caso de falta de acuerdo, y si no se dispone de ticket, es muy conveniente rellenar una hoja de reclamaciones. Si no hay acuerdo, puede ir a una asociación.
* Publicado por DN esta mañana

martes, 10 de junio de 2008

El queso de la discordia

Ovejas latxas en Baztan © Xavier Landa/gourmet-image

* Un nuevo queso ha revolucionado a políticos, sindicatos y cocineros. Dicen que productividad, mayor beneficio económico y una imagen ambigua parecida al del tradicional “Idiazabal” ponen en peligro la sostenibilidad del mundo rural vasco y navarro. El nuevo “Etxegarate” se presenta como una alternativa más barata y tan buena como la mejor.

El nombre de Idiazabal corresponde a una pequeña localidad guipuzcoana, con cierto aire bucólico. Allí, los pastores que pasaban el verano con sus ovejas en los altos pastos de las sierras de Urbía y Aralar han bajado “de toda la vida” a vender sus quesos. Entre sus clientes, veraneantes famosos, como el doctor Gregorio Marañón. Muy cerca, se encuentra el puerto de montaña de Etxegarate, un barrio más de Idiazabal.

Hace un cuarto de siglo, los gobiernos vasco y navarro promovieron la creación de la Denominación de Origen Queso Idiazabal: queso graso de leche entera y cruda y normalmente ahumado. La leche de este queso debía proceder de ovejas latxa y carranzana. Se trata de razas autóctonas muy puras y ancestrales, que todavía conservan su cornamenta. Algunos las sitúan en el Neolítico. Adaptadas al clima y a la orografía de la zona, estas ovejas son resistentes las enfermedades de su entorno. Y se alimentan fundamentalmente de pasto fresco, contribuyendo al mantenimiento de prados y praderas.

El fraude del Idiazabal
La producción de queso Idiazabal, tanto por los propios pastores como por las queserías, disfruta de un prestigio consolidado. Una fuerte demanda, unida al pequeño censo y a que la producción láctea de estas razas, a pesar de haber mejorado, es limitada, lleva a que las empresas vascas y navarras estén pagando por esta leche los precios más altos de España.

El año pasado, saltaba a la luz el fraude del Idiazabal. Al tratarse de una denominación que incluye dos comunidades autónomas, el Ministerio de Agricultura tomaba cartas en un asunto que implicó a miles de quesos, con etiquetas y distintivos de esta D.O., pero producidos con leche de ovejas no amparadas. De haberse vendido en su totalidad, hubieran alcanzado unos cuantos millones de euros.

Las irregularidades señalaron a varias queserías participadas por una única familia. Familia protagonista de la mayor concentración de la industria quesera vasca. Y que controla la compra de casi toda la leche producida en la zona. El caso se encuentra todavía abierto porque ha sido recurrido.

En marzo, se presentaba en San Sebastián y en Alimentaria el queso “Etxegarate”. Relacionada con la familia Aldanondo, la marca afirmó que “se habían despreciado más de 3’5 millones de litros de las mejores ganaderías del País Vasco y Navarra que apostaron por rebaños mixtos”. Se citaban las razas latxa, manex, vasco-bearnesa y rasa-navarra. En su opinión, “es más importante defender al ganadero que a la oveja”. Sus promotores, argumentan la necesidad de sacar este nuevo producto al mercado para “proporcionar un queso de oveja de alta calidad, tan bueno como el mejor, a un precio razonable”.

Como dos gotas de… leche
Las reacciones no se hicieron esperar. El Gobierno vasco, la Denominación de Origen y el propio ayuntamiento de Idiazabal se opusieron a la marca. Según el Ejecutivo, por “buscar similitudes” con el Idiazabal e “intentar confundir a los consumidores”. La D.O. Queso Idiazabal advierte que “cualquier semejanza de imagen o alusión a Idiazabal en relación a este queso sería un auténtico plagio”. La Oficina de Patentes y Marcas ha dictado, a primeros de mayo, la suspensión de la marca. Pero, Etxegarate sigue en el mercado.

Antton Pérez de Calleja, portavoz de la nueva marca y antiguo promotor de la D.O. Idiazabal, se muestra convencido que “de una manera o de otra, con ese nombre o con otro, el nuevo queso va a seguir adelante”. En su opinión, “este país tiene vocación de monopolio, es muy sensible a la competencia.”.

Pérez de Calleja acusa a EHNE, sindicato ganadero que controla la D.O. Idiazabal, de aplicar su limpieza étnica con las latxas. Pero el sindicato afirma que no defienden esta raza “porque lleva txapela. El incremento de los precios del pienso nos da la razón. Son las más rentables, a parte de contribuir a la sostenibilidad de la zona”.

Su responsable de ovino, Félix Ajuria, aclaró que les preocupa que, con todo este revuelo, el consumidor acabe equiparando un queso “con Denominación bajo protección de la normativa europea, con otro que es una marca privada sin control de un organismo público”.

Por su parte, el cocinero Andoni Luis Aduriz, se sumaba a lo anterior y menciona un olvido de Etxegarate, “por ningún lado aparecen las ovejas assaff israelíes, encerradas en establos, de las que se obtiene la mayor parte de la leche de este nuevo queso”. Para Aduriz “al adquirir un buen producto en el mercado, estamos comprando cultura ancestral, formas de hacer que pertenecen a nuestro acerbo y a la relación de este con el medio. Sería triste que por un puñado de euros condenemos el patrimonio cultural de nuestro pueblo”.

© Carmen García Romero/gourmet-image

* texto original del reportaje publicado en Cuaderno Domingo, de El Periódico de Cataluña.

jueves, 5 de junio de 2008

LA ENCUESTA: Respuesta intuitiva

De: fermin
Asunto: Re: encuesta
Fecha: 4 de junio de 2008 17:17:36 GMT+02:00
Para: contact@gourmet-image.com

Hola:

Acabo de votar por los cubiertos de madera. Lo hago a "ojo" porque no tengo ni idea.
Es más, yo siempre la he comido con los de metal normales. Prefiero decirlo asi de claro.

martes, 3 de junio de 2008

El queso de los pastores

Pastor de ovejas lachas © Xavier Landa/gourmet-image

"En pocos sitios del mundo, el pastor tiene el reconocimiento social que tiene aquí"
José María Ustarroz, presidente de la Denominación de Origen Queso Idiazabal.

"Este premio es un reconocimiento al trabajo de la D.O. Idiazabal"
Ricardo Remiro, pastor, quesero, Premio Roma al mejor queso, tercer premio del apartado internacional.

Nicolás Remiro (centro), José Mª Ustarroz (dcha), y uno de los organizadores del Premio Roma. Italia. © D.O. Idiazabal.

Tradición familiar: Nicolás Remiro, recogió en Roma el premio, el sábado pasado. Con quince años comenzó de pastor en una borda de Urbasa. Su hijo tomó el relevo y en 2001 crea la quesería Remiro. El nieto es todavía muy pequeño. Pero la continuidad de la saga familiar parece asegurada.